La estructura mínima que sí funciona
Para la mayoría de personas, un presupuesto útil puede vivir en pocas categorías: vivienda, servicios, supermercado, transporte, salud, suscripciones, ocio y ahorro. Si intentas mapear cada microgasto desde el día uno, el sistema se vuelve tan pesado que deja de servir.
Empieza simple, observa dónde se fuga más dinero y solo entonces añade detalle donde de verdad cambie una decisión.
Gastos fijos: los que sabes que llegarán sí o sí.
Gastos variables: los que suben y bajan según tus hábitos.
Ahorro y metas: una categoría visible, no lo que “sobre” al final.
